En un mismo grupo conviven realidades muy distintas.
Hay estudiantes que terminan rápido, otros que avanzan con más pausas, algunos que necesitan más guía y otros que piden mayor reto. Y, casi siempre, aparece la misma pregunta docente: ¿cómo atender esa diversidad sin multiplicar tareas ni separar al grupo?
La equidad en el aula no consiste en dar lo mismo a todos, sino en ofrecer a cada estudiante el nivel de reto y apoyo que necesita para aprender. Aquí es donde una estrategia sencilla, apoyada en inteligencia artificial, puede marcar una diferencia real.
Una sola actividad, distintos niveles de dificultad
La idea es simple pero potente: trabajar con una escala de dificultad aplicada sobre una misma actividad.
No se cambia el contenido, no se crean tareas paralelas, no se etiqueta al alumnado. Lo que se ajusta es el nivel de complejidad y el tipo de apoyo.
Con ayuda de herramientas como ChatGPT o Gemini, el proceso puede verse así:
- El docente genera una actividad base, pensada como un nivel intermedio (por ejemplo, nivel 5 en una escala del 1 al 10).
- A partir de esa actividad, se pide a la IA:
- Adaptarla a un nivel más alto para quien termina antes, aumentando el reto y la autonomía.
- Adaptarla a un nivel más accesible para quien necesita más apoyo, simplificando pasos o incorporando ayudas.
Mismo contenido.
Distinto nivel de reto y acompañamiento.
Qué se ajusta realmente (y qué no)
Es importante aclararlo: no se trata de hacer la actividad “más fácil” o “más difícil”.
Lo que se ajusta son tres elementos clave:
- La complejidad del razonamiento: profundidad, análisis, conexiones.
- La autonomía requerida: cuánto decide y organiza el estudiante.
- El tipo de ayuda: ejemplos, pistas, pasos guiados, checklist o retroalimentación más cercana.
Esta lógica permite atender ritmos distintos sin bajar expectativas ni generar comparaciones innecesarias.
Por qué esto favorece la equidad
Trabajar con una escala de dificultad apoyada en IA permite:
- Personalizar sin discriminar ni separar al grupo.
- Responder a la diversidad real del aula.
- Mantener expectativas altas para todos, con apoyos ajustados.
- Optimizar el tiempo del docente, evitando preparar múltiples versiones desde cero.
En la práctica, es una forma de equidad aplicada, no teórica: cada estudiante avanza desde donde está, con el acompañamiento que necesita.
IA como apoyo pedagógico, no como sustituto
La inteligencia artificial no decide por el docente ni reemplaza su criterio. Funciona como un asistente que ayuda a adaptar, reformular y escalar actividades, pero siempre bajo revisión y decisión humana.
Usada con intención pedagógica, la IA puede convertirse en una aliada para diseñar experiencias de aprendizaje más justas, realistas y sostenibles.
📌 En el video asociado a este post te mostramos paso a paso cómo aplicar esta estrategia en ChatGPT o Gemini, con ejemplos concretos y prompts listos para usar.
👉 En docencIA.mx seguimos compartiendo recursos pensados por y para docentes, enfocados en usar la IA con criterio educativo y decisiones bien pensadas.


